El custard (conocido en español como crema inglesa o natillas) es una preparación cremosa que se obtiene de la mezcla de leche o nata, huevos (generalmente solo las yemas), azúcar y vainilla.
A diferencia de un pudín común que usa almidón para espesar, el custard auténtico confía en la coagulación de las proteínas del huevo para obtener su textura suave y sedosa.
¿Para qué sirve?
El custard es uno de los pilares de la repostería y tiene múltiples usos:
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Acompañamiento: Se sirve caliente o frío sobre pasteles, frutas frescas o el famoso apple crumble.
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Base de postres: Es la base fundamental para hacer helados, crème brûlée, natillas y el relleno de las tartas de frutas.
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Relleno: En versiones más espesas (como la crema pastelera), sirve para rellenar profiteroles, eclairs o milhojas.
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Postre por sí solo: Se puede disfrutar simplemente en un bol con un poco de canela o caramelo.
Dato clave: La clave de un buen custard es el control de la temperatura; si se calienta demasiado, el huevo se cocina de más y la mezcla se corta.